La desaparición de los números perdidos

 Bienvenidos chicos y chicas, al escenario de la imaginación, donde cada uno de ustedes se convertirá en protagonista de una emocionante aventura teatral. 

Para trabajar la dramatización, llevaremos a cabo un teatro el cual está relacionado con la asignatura de matemáticas. 

En este teatro ustedes los alumnos, representareis diferentes papeles, entre ellos el profesor de matemáticas, el cual es un ábaco, los estudiantes que representarán números, los números perdidos y el reloj de arena, en este caso el personaje antagonista. 

Para llevar a cabo esta actividad, realizaremos una primera sesión donde se explicará al alumnado la actividad y se pondrá en contexto de la organización y planificación que lleva el teatro para resolver y aclarar posibles dudas, después, a través de la metodología flipped classroom, el alumnado trabajará desde casa para aprenderse el texto y venir a la siguiente sesión solo para ponerla en práctica y ensayar. Por último, una vez que se haya cuadrado con el centro, se llevará a cabo un día en el salón de actos para los padres.

Además, como variante una vez realizada la actividad, se pedirá al alumnado una reflexión y opinión sobre la experiencia vivida y posteriormente, se le permitirá al alumnado hacer una lluvia de ideas sobre qué añadir al teatro, qué eliminar, qué final añadir… 

La evaluación de dicha actividad la llevaremos a cabo mediante una rúbrica que se le entregara al alumnado y deberán de responder con total sinceridad.

A continuación, el guión a representar es el siguiente:

Escena 1: 

Comienza el teatro en el aula de clase. El profesor de matemáticas entra en el aula con una cara de preocupación ya que al volver del recreo y contar los números que han entrado en clase, se ha dado cuenta de que faltan 3 alumnos. 

Profesor: ¡Chicos! ¿Sabéis quiénes faltan? ¡Algunos de vuestros compañeros han desaparecido durante el recreo! ¿Sabéis dónde pueden estar?

Los estudiantes murmuran y se preocupan entre ellos.

Escena 2: 

El número 1 siempre ha sido muy observador por lo que no dudamos en que iba a dar alguna información muy importante.

Número 1: Profe, a mi me ha parecido ver al reloj de arena con algunos números entrando en clase antes de que acabase el recreo, pero iban tan rápido que no he logrado diferenciar que números eran.

Profesor: ¡Nunca defraudas! Vamos a ponernos todos manos a la obra para encontrar alguna pista sobre el paradero de los compañeros.

El Profesor y los estudiantes comienzan a buscar pistas para resolverlo. 

Número 10: ¡Mirad, en la pizarra hay una pista! "Los números que vienen conmigo son mayores que 1 y menores que 10".

Profesor: Chicos vamos a pintar en la pizarra y vamos tachando mientras vamos avanzando en la búsqueda.

Número 103: Si los números son mayores que 1 y menores que 10, escribamos en la pizarra los números del 2 al 9.

Número 96: ¡Y en mi mesa hay otra! "Todos los números son impares".

Número 34: Profesor, entonces podemos tachar de la lista los números 4, 6 y 8.

Profesor: ¡Correcto chicos! ¡Qué bien trabajamos en equipo! ¿Encontráis alguna pista más?

Número 22: ¡Sí! Aquí tengo la última, “No soy el 6 boca arriba”

Número 63: Pues ya lo tenemos resuelto. Faltan 3,5 y 7 pero, ¿dónde están?

Escena 3:

Profesor: Escucho algo moverse en el cajón. ¡Tened cuidado!

Tras abrir el cajón encontraron el reloj de arena que tenía capturados a los números dentro de la arena.

Número 56: ¡Vamos chicos, volved a clase! ¡Os echamos de menos!

Número 3,5 y 7: ¡No queremos volver! ¡Sois malvados!

Profesor: ¡Chicos, los compañeros deben estar malditos, mirad qué color morado tienen! ¿Qué podemos hacer?

Número 28: ¿Por qué no recitamos la poesía de amor que hicimos en clase?

Todos: ¡Buena idea!

Escena 4: 

Todos: recitan el poema 

Tras recitar el poema los números pierden el color maldito y salen del reloj de arena.

Reloj arena: ¡Perdón! Era la única manera que tenía de llamar vuestra atención.

Profesor: ¿Por qué? ¿Qué te pasa?

Reloj de arena: Estoy cansado de venir cada día a clase y que no me uséis. ¡No soy tan mayor!

Profesor: Es cierto… Chicos, ¿se os ocurre alguna forma de introducirlo en clase?

Número 7: Podemos usarlo para medir el tiempo de clase y saber cuánto queda para que acabe.

Profesor: ¡Qué bien! Además es un instrumento muy importante, ya que es una forma exacta de medir el tiempo entre dos acontecimientos. Lo sentimos mucho. A partir de ahora te usaremos cada día.

Reloj de arena: ¡Muchas gracias! 

Todos: ¡Te queremos!

Los estudiantes aplauden y  termina la escena mientras todos celebran el final feliz.



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